Nadie tiene el derecho de adueñarse del dolor de nadie, y menos un partido político. Hoy, Imbroda y su gobierno quiere patrimonializar un sentimiento y ponerle el apellido del Partido Popular en un manifiesto que no debería tener protagonismo de nadie. La prueba más clara es que en el texto no aparece reflejada la voluntad de la oposición. Ni siquiera la de la Asamblea en su conjunto. El manifiesto solo apela al Gobierno, y deja en un plano secundario al resto de los partidos.

No somos el gobierno, somos la oposición. No queremos secuestrar el dolor ni ser protagonistas, y no vamos a tolerar que se nos criminalice en los medios y en las redes sociales con un tema tan serio. Imbroda y su séquito seguirán tachando a la oposición de insolidaria, pero la realidad es que no ha existido una voluntad de aunar fuerzas ni asumir ninguna cuota de responsabilidad política. Imbroda ha optado por el insulto, por el discurso retorcido y la descalificación. Para el presidente, un “circo mediático” es que Ciudadanos solicite información respecto al Consejero de Seguridad Ciudadana y su separación cautelar del cargo público hasta la resolución del procedimiento judicial.

Ciudadanos presentó el pasado 21 de septiembre una Proposición No de Ley para reformar la actual Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de Protección contra la Violencia de Género, y abrió la puerta a todos los partidos, que han votado “Sí” unánimemente.

Quien apele a la falta de compromiso o a una actitud mezquina de C’s es que prefiere  pelearse en el barro a reconocer el trabajo y nuestro compromiso incuestionable con las mujeres que sufren esta lacra. Ciudadanos no estará en el manifiesto del Partido Popular el próximo 25 de noviembre, pero sí estará junto a las víctimas, como viene haciendo desde que se constituyó como partido. La lucha contra esta lacra no merece una guerra dialéctica con quien prefiere sacar rédito político a costa del dolor de las víctimas.

Lo que no ocurre en ningún sitio de España, lamentablemente ocurre aquí en Melilla. No es la primera vez que el Gobierno ataca a la oposición manipulando los sentimientos de la gente en un tema tan delicado como la violencia. Hace unos meses, cuando ocurrieron los atentados de Francia, el Gobierno convocó una protesta en solitario en la sede del Partido Popular. Ciudadanos, sin embargo, promovió un homenaje abierto en la puerta de la Asamblea, a la que finalmente tuvo que sumarse el Partido Popular.

Lo ocurrido en el Pleno es la constatación más clara de que la población representada por C’s, PSOE y CpM no importa a Imbroda. El Gobierno prefiere hacer espectáculo en lugar de colaborar por un manifiesto conjunto con el resto de las fuerzas políticas.